Pese a los empujes del
turismo de masa y la pérdida de los
paraísos perdidos, Conil mantiene
todavía algunos puntos de su costa
como reductos del nudismo costero
andaluz.
Las principales zonas de
esparcimiento nudista son lógicamente
las calas que se alejan
del núcleo urbano, y en particular
la Cala del Aceite y las pequeñas
calas de Poniente, que se encuentran al
norte del municipio, una vez se pasa el
cabo Roche.
Estos parajes son destinos
íntimos y tranquilos
aunque no vamos a esconder que en agosto
pierden un poco su encanto. Son playas solitarias
en las que conviven nudistas y “textiles”
sin demasiados problemas y en las que la
presencia de bloques de piedra y zonas de
recovecos aseguran una cierta intimidad
que se agradece.
Si estas calas están
muy llenas o las mareas las han dejado reducidas
a la mínima expresión hay
otra zona fantástica para practicar
el nudismo como es la playa de Castilnovo,
en el extremo sur del municipio, colindando
con El Palmar de Vejer. Esta playa, junto
con los Bateles, son un seguro de tranquilidad
e intimidad. La ausencia de construcciones
cercanas y la dificultad de los accesos
hacen que se pueda disfrutar de una calma
inusual en otros puntos de la costa andaluza
incluso en pleno mes de agosto.
En cuanto a los alrededores,
se puede continuar más al sur y proseguir
hasta la zona de Caños de
Meca, otro punto conocido del nudismo
gaditano. Tanto la playa del faro
de Trafalgar como la playa de las
Cortinas y sus cercanos acantilados, constituyen
zonas clásicas para los amantes de
la desnudez y gozan de ambientes liberales
y desenfadados, con predominio del público
gay.
Más al sur, la preciosa
playa de Bolonia es otro
remanso de paz fantástico para el
nudismo, no tanto en agosto.